gordo morena dogging playaDado el frío que hace en las diferentes zonas de la geografía española, en unas más que en otras, toca darle un toque de calor al día para templar nuestras morales. ¿De qué manera? Pues con una ración de sexo al aire libre en la playa, dogging en su pura esencia.

Unos prefieren llevarse las palas para jugar en la arena, y otros una caja de preservativos para cazar entre las dunas y zonas arboladas. Cuestión de preferencias.

El Espartaco Santoni de la grabación no salió malparado de la expedición. A pesar de su desarrollado abdominal y sus descuidadas pelambreras, consiguió tirarse a esa ardiente morena, lo que no se sabe es si cobraría algo por ello, porque ponerle tanta pasión al coito no pudo ser fruto de la libido natural.

Si tuviera un buen rabo, sería justificable, ¡pero es que la albondiga con pelos posee un pito deleznable!