Había visto gente que instala en casa un ascensor, o incluso porque no, escaleras mecánicas, esto último no lo he visto pero no me extrañaría que algún millonario las tenga en su mansión. Lo que no había visto hasta la fecha es un tobogán interior por partida doble, uno para bajar hasta la primera planta, y un segundo para ir hasta el sótano.

Una de dos, o el dueño es un apasionado de los toboganes o es un vago de tres pares de narices al que no le gusta subir y bajar escaleras.