Se podría decir que tanto el piloto, Jeremy Foley, cómo su copiloto, volvieron a nacer después del brutal accidente sufrido durante la conocida carrera Pikes Peak 2012. El Mitsubishi Lancer Evo que conducía Jeremy salió disparado colina abajo dando varias vueltas de campana y quedando totalmente destrozado.

Gracias a las fuertes medidas de seguridad con las que son equipados estos vehículos, sus ocupantes pudieron salir con vida, fueron trasladados en helicóptero al hospital y se recuperan de las heridas.