Era una especie de batalla donde dos grupos iban a luchar con espadas de cartón, por supuesto de forma amistosa, pero uno de los jefes de batallón se emocionó demasiado, se sentía cómo Braveheart, tenía ganas de pasar a la acción y no quiso esperar.
Salió corriendo hacia el batallón enemigo, con la espada en alto, y con ganas de empezar la batalla y esperando que todos sus soldados le siguieran…



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