follando en la cocinaAprovechando el puente de la Constitución, me he ido a casa de Juanjo, un ex novio de Ponferrada, a pasar un par de noches y desconectar de la monotonía diaria. No me apetecía demasiado porque es un poco neurótico, pero de entre todas mis alternativas, me quedé con esa.

Juanjo acaba de mudarse a un piso nuevo en pleno centro del extenso pueblo de Ponferrada y está invirtiendo bastante dinero en tonterías como lámparas de diseño y bañeras iluminadas con LED’s. Sin embargo, es un pobre hombre que no tiene donde caerse muerto, y sacrifica cosas básicas por darse esos caprichos. Por ejemplo, ha pasado de instalarse un sistema de calefacción, así es que estos dos días he cogido más frío que si me hubiese ido de ‘free tour’ a un iglú siberiano.

Por otro lado, el boborolo de Juanjo lo debió de hacer concienzudamente, para que sus víctimas se rocen contra él en los casos de extrema frialdad. Y conmigo lo consiguió, el muy espabilado.

Dado que nos tiramos medio día en la cocina haciendo galletas, rosquillas y bizcochos -algo que en realidad odio, pero a él le hace ilusión lucirse en esos menesteres, es cocinero/confitero-, el ambiente adquirió una temperatura bastante más elevada que la del resto de la casa, así que acabamos copulando en la misma cocina como animales asalvajados sobre sus sillas baratas del IKEA. Qué ardores genitales, qué flujos, tal cual parecía que me estaba lubricando con aceite de oliva.

Para que os hagáis una idea, os dejo con este video donde un espantoso rubio y una viciosa morena se reinventan el Kamasutra sobre una silla de peor calidad que las de Juanjo del IKEA, donde los pollazos, las agresiones al material y los lamparones de semen sobre la superficie, no tienen importancia.

¿Os gusta copular en la cocina?