Siempre hay que andar con mil ojos, nunca sabes si te puedes encontrar en medio de la carretera con un conductor despistado que se pone a dar la vuelta o atravesar sin mirar por retrovisores.

En este caso el motorista tuvo reflejos, suerte y buenos frenos, librándose de un buen accidente contra la camioneta. Otro caso más de “por los pelos”.