Si es que cuando a uno le entran las ganas de follar, hay veces que no se puede evitar hacerlo en el primer lugar que se preste, a parte del morbo presente en estos lugares públicos, seguro que más de uno ha follado a recibido alguna mamada en el probador de la típica tienda de moda.

Al parecer esta parejita entra para probarse algunas prendas y de repente les entran unas incontrolables ganas de fornicar, ni cortos ni perezosos se ponen al lío y con toda tranquilidad cómo si estuvieran en su casa. Por suerte o desgracia, había un cliente que se dio cuenta del tema y grabó la escena bajo la puerta, al menos hasta que la chica se enteró de que los estaban espiando, menudo corte de rollo.