Podría ser una de estas situaciones en las que estás con tu chica en casa, y te entran unas ganas tremendas de follar, no te andas con rodeos, te vas al baño y vuelves al salón completamente desnudo y con la polla empalmada.

La chica se resiste entre risas pero finalmente se abre de piernas y empieza la acción, un buen polvete en el sofá clavándola hasta el fondo.