El hombre con camiseta naranja, está acusado de asesinar a los dos hijos del hombre mayor, barba blanca y traje, los hechos ocurrieron el año pasado tras una pelea en un bar, el acusado abandonó el local y volvió a los 20 minutos disparando y acabando con la vida de los dos hermanos.

Al salir del primer juicio, donde los abogados del defensor habían alegado defensa propia, el padre de los chicos perdió el control y agredió al acusado provocando un gran revuelo en la sala. Está claro que el padre debería tener mayor control y que la justicia dicte sentencia, pero por otra parte es comprensible, frente a él tenía al asesino de sus dos hijos, demasiado poco pasó.