El vehículo transportaba a unos 60 pasajeros rusos de los que una veintena resultaron heridos y unas 25 personas muertas al salirse el autobús de la carretera y caerse por un barranco de 30 metros cuando atravesaba el desierto del Néguev.

El autobús era uno de los dos que se dirigían hacia la ciudad Eilat (punto estratégico que hace frontera con Egipto y Jordania, en las orillas del Mar Rojo y conocido sobre todo por los aficionados a la playa y el submarinismo), con 89 agentes de viaje e intermediarios repartidos entre ambos.

Los rusos tienen mala suerte con los autobuses


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