El ex corredor de bolsa Michael Marin de 53 años de edad se quitó la vida durante el transcurso de un juicio, tras ser declarado culpable por haber quemado deliberadamente su mansión valorada en 3,5 millones de euros en el año 2009.

El hombre declaró que pudo escapar de su casa usando una cuerda y una escalera, nadie resultó herido en el incendio, pero los fiscales alegaron que Marin prendió fuego a la vivienda deliberadamente porque no podía asumir la hipoteca. La pena que le esperaba era similar a la de asesinato en segundo grado, mismo número de años en prisión, el ex broker al escuchar el veredicto, tomó varias pastillas con agua y a los pocos segundos cayó desplomado en la sala.