69Sexo oral. Suculentos manjares me vienen a la mente con estas dos palabras. Cuando se trata de ser yo la receptora de tal práctica sexual, la posición que más me gusta es la denominada como “facesitting”, es decir, yo sentada encima de la cara de la otra persona (chico o chica, pero da igual, lo segundo lo dejaremos para otro capítulo).

Con dicha posición adopto un rol dominante, llevo las riendas de mi placer, digamos que uso su boca para mi propia satisfacción, sin casi importarme si lo dejo sin aire, y así hasta que alcanzo el orgasmo y me derrumbo como si fuese una famosa alta torre neoyorkina.

Es con esa caída cuando me vuelvo benevolente y complaciente, y acerco mis labios y mi lengua a su miembro, tal y como podéis ver en el video que hay bajo estas líneas. Pero siempre sin separar mi motor del placer de sus morros, formándose así la famosa postura del 69.

Siempre me encantó saborear las mieles de David mientras lo tenía debajo medio asfixiado, pero no por el hecho de chupársela, no era precisamente mi práctica favorita, sino, como ya he comentado en otra ocasión, el morbo de estas cosas me lo daba el hecho de estar grabándolo todo a escondidas con mi cámara de batalla, lo que con el tiempo descubrí que llevaba por nombre “amateur”.

Recuerdo a los visitantes que el video que podéis ver a continuación no es mío, por motivos éticos básicamente, pero os lo muestro porque es muy parecido a los de mi etapa secreta y solitaria como productora y actriz amateur entre las cuatro paredes de la casa de mi ex novio.

Qué recuerdos… aunque él era más guapo y la tenía más gruesa.