Suena a película de humor pero en realidad se trata de un hecho verídico, el ladrón, de nombre Roy Mitchell, se encontraba en pleno robo a punta de pistola (de plástico), cuando de repente, sin esperarlo, su propia madre entró en la escena del crimen.

La mujer recriminó la actitud de su hijo y le retiró la pistola de las manos e intentó explicarle al propietario de la tienda que era una pistola de plástico para que no pusiera una denuncia pero más tarde el joven fue detenido y pasó a disposición judicial, se enfrenta a cargos por intento de robo a mano armada.