Son cosas que suceden cuando a uno se le va la mano con la gasolina y es que entre los gases que suelta y lo inflamable que es, a la mínima de cambio se puede liar una muy gorda.
En este caso la suerte de los presentes es que los alrededores están bastante verdes y húmedos, de otra forma habrían provocado un fuego de grandes dimensiones.


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