Todos tenemos nuestro lugar favorito dentro de la casa para echar el polvete de turno, la cama aveces se queda demasiado corta para la cantidad de posturas que queremos realizar, aunque sea el lugar más cómodo con diferencia.

La cocina en cambio, puede dar mucho juego, eso si, cuidado de no poner a la chica sentada encima de la vitro cuando está recién apagada, (por experiencia propia) que le podéis dejar un buen tatuaje en el trasero.