Parece que los efectos del alcohol en este hombre le hicieron pensar que podía convertirse en Tarzán y quiso hacerle una visita a los monos de un zoo de Brasil, atravesando una fosa de agua para unirse a ellos.

Pero la reacción de los animales no fue cómo el esperaba, se lo tomaron cómo una amenaza y atacaron a mordiscos, dejándole buenas marcas en el brazo, todo ello ante la atónita mirada de los presentes.