Un grupo de skaters de Nueva Zelanda patinaban en una propiedad privada cuando uno de los guardias de seguridad se hizo con el skate de uno de ellos, el chico grabó toda la escena pidiendo que le devolviera el patinete.

Finalmente el guardia perdió la paciencia y se lió a golpes con los chavales destrozando el skate. Por una parte se entiende que el hombre hace su trabajo, están dentro de una propiedad privada, pero por otra parece que se le va bastante la pinza, al fin y al cabo con chiquillos divirtiéndose sin hacer daño a nadie…