Las imágenes tienen unos dos añitos, pero creo que bien vale la pena publicarlas debido a lo inusual de este tipo de concursos. Se trata nada menos que de un certámen para elegir a la Abuela más buenorra de Brasil, y cómo vais a comprobar las candidatas eran las típicas abuelillas que todos hemos tenido, de las que hacen punto de cruz, se sientan al brasero, toman té, y te dan la paga los domingos.