Es alucinante el temple y la paciencia que tienen algunos animales, yo diría que mucho más que algunas personas. Solo hay que ver a este caballo y cómo aguanta una y otra vez al cabrito subiéndose encima.

El joven cabritillo parece estar jugando a sostenerse sobre el lomo del caballo, mientras éste aguanta el tirón cómo si nada, sin pestañear, dejando al cabrito que haga lo que le de la gana. Que paciencia…