Es el precio a pagar, vivir en algunas zonas, invadidas por la mano del hombre, zonas que hace años no estaban habitadas y eran el hogar de animales salvajes, eso y la falta de comida unido a que cada vez hay menos bosque, es lo que hace que los osos se acerquen a las urbanizaciones buscando alimento.

Por eso no es de extrañar que los vecinos se encuentren al llegar a sus casas con dos enormes osos jugando en jardín delantero, cómo si no pasara nada. Impresiona ver estos animales tan grandes y salvajes, los propios vecinos, aseguran que es cómo vivir en un zoológico.