Cómo todos los días, decenas de clientes contemplaban los escaparates sexuales del barrio rojo de Amsterdam con la intención de elegir a su chica ideal para pasar unos minutos de placer, cómo quien elige un refresco en el supermercado. Pero esta vez iba a ser diferente…

Varias chicas posaban tras las ventanas y de repente, empieza a sonar la música y comienzan a bailar, la gente se para contemplando ese extraño e inusual momento, lo que no saben es que se trata de una campaña de sensibilización, Stop The Traffik, contra el tráfico de mujeres que posteriormente son obligadas a prostituirse…